El pentagrama o conjunto de cinco líneas y cuatros espacios donde se escribe la música y que hoy día todos los músicos del mundo utilizan, fue inventado por Fray Ugolino de Forlí, o mejor dicho, fue él quien tuvo la magnífica idea de añadirle la quinta línea al tetragrama inventado por Guido D’Arezzo, (de quien hablaremos en otra ocasión), que se utilizaba desde la Edad Media para escribir el canto gregoriano.

Partitura con pautas de 6 líneas

Partitura con pautas de 6 líneas

Fue en el siglo XIII que Fray Ugolino añadió la quinta línea del pentagrama. Durante un tiempo hubo distintas formas de representar la música y hasta se llegaron a utilizar seis y diez líneas. Ya en el siglo XV las cinco líneas  se comenzaron a aceptar en la mayor parte de Europa pero se continuó utilizando el tetragrama para la música religiosa mientras que el pentagrama se utilizaba más para música profana. No fue hasta el siglo XVI que oficialmente se impuso el pentagrama de forma oficial para toda clase de música.

Ugolino también escribió un tratado llamado “Declaratio Musicae Disciplinae” en donde expone su concepción filosófica de la música en 5 libros. No sólo se destacó en el ámbito musical siendo teórico, compositor y maestro de capilla, sino, que también estuvo envuelto en la vida política de su época y hasta fue secretario papal.